En este blog se exploran las posibilidades de analizar datos y crear modelos basados en la Teoría de la Información usando Powerhouse

viernes, 28 de marzo de 2008

Modelos de predicción usando modelos de segmentos

En el artículo anterior comenté que los modelos de clusters o segmentos pueden usarse para varios propósitos. Hoy mostraré cómo es posible usar un modelo de segmentos para predecir.

Powerhouse permite generar modelos de clusters con distintas cantidades de segmentos. Cuando se usa el modelo para explicar los datos, se prefieren pocos segmentos, pero si el modelo se usa para predecir, es preferible que la cantidad de segmentos o clusters sea grande.

Un modelo de clusters es normalmente un modelo no supervisado. Dicho de otro modo, no existe una variable output que sirve como guía en la creación del modelo. La utilidad de un modelo no supervisado está relacionada con la manera en que se distribuyen los valores de las variables en cada uno de los clusters.

Si los valores de la variable output (variable a predecir) se distribuyen con diferentes rangos en cada cluster, es posible usar el promedio de los valores de cada cluster como valor predicho. Por ejemplo, supongamos que un modelo contiene 10 clusters. Supongamos también que la variable a predecir es del tipo SI/NO. Si asignamos 1 para SI y 0 para NO, podemos calcular el promedio por cada cluster y cada valor representará la probabilidad de que la variable tome valor SI. La siguiente tabla muestra lo que podrían ser estos valores

Con esta tabla podemos armar el modelo de predicción de la siguiente manera: cuando tenemos un caso nuevo, representado por las mismas variables con las que se armó el modelo de cluster, sólo hay que calcular el cluster al que corresponde. Luego, la predicción, que en este ejemplo será la probabilidad de ser "SI", será la probabilidad asignada al cluster en la tabla de arriba.

Como ejemplo práctico usé datos acerca de los clientes de un banco para armar un modelo de riesgo crediticio. Luego construí un modelo de cluster, que en Powerhouse se llama OPTICL. Modifiqué la cantidad de clusters llevándolo al máximo. Esto resultó en un modelo con 64 clusters. Luego calculé la probabilidad de encontrar valores SI de la variable output usando los datos de entrenamiento.

Es importante aclarar que Powerhouse no usa la variable output para construir un modelo de cluster (si lo hiciera ya no sería un modelo no supervisado).

Finalmente apliqué el modelo en los datos de prueba (esto genera un número de cluster para cada caso) y reemplacé los números de cluster de cada caso por la probabilidad calculada anteriormente.

¿El resultado? Un modelo con un KS de 51% (es un excelente valor). Para comparar, realicé un modelo de predicción utilizando el Scorecard de Powerhouse sobre los mismos datos y encontré que el rendimiento fue levemente superior con un KS de 55% sobre los datos de prueba.

Conclusiones:

Los modelos de predicción no tienen que ser necesariamente supervisados. En este artículo vimos cómo es posible realizar un modelo no supervisado con una muy buena respuesta.

jueves, 27 de marzo de 2008

Segmentaciones con Powerhouse

Los modelos de clustering tienen varios usos, uno de los cuales es la segmentación de clientes.

Se pueden segmentar los clientes en base a diferentes criterios y utilizando distintas variables. Powerhouse tiene la capacidad de encontrar los segmentos naturales que puedan existir en los datos en forma completamente automática. Sólo es necesario indicarle cuáles serán las variables con las que deberá trabajar y elegir algunos de sus modelos.

Como ejemplo de segmentación elegí los datos provenientes de una línea de POS (cajas registradoras). Uno de los módulos de Powerhouse es capaz de leer cada ticket y en base a una serie de parámetros generar automáticamente los datos en el formato usado en cualquier proyecto de Data Mining. En este artículo mostraré unos pocos ejemplos de la información encontrada en la comparación de los clusters o segmentos.

La representación gráfica de los segmentos que muestra Powerhouse es la siguiente:


Los puntos negros representan los clientes. Cuando dos clientes son similares, o sea, los valores que toman todas las variables que los identifican son parecidos, aparecen juntos. Cuanto más se parezcan más juntos estarán. En cambio si dos clientes son muy distintos, ya no serán vecinos sino que estarán situados en zonas separadas.

Cuando la densidad de puntos es alta (o lo que es lo mismo, cuando en una zona se agrupen gran cantidad de clientes similares), el color de la zona es rojo. Cuando una zona tiene muy baja densidad, el color es azul. Los colores intermedios indican zonas con densidades intermedias.

Powerhouse busca las zonas de más baja densidad para delimitar los distintos segmentos. En el gráfico de arriba estos límites están representados por líneas blancas.

Basado en estos datos Powerhouse identificó 3 segmentos (este es el número de segmentos que mejor se ajusta, pero el usuario tiene la posibilidad de elegir un número distinto de segmentos).

Ahora es momento de encontrar qué características tiene cada segmento. O sea, en qué se parecen y en qué se distinguen los segmentos encontrados.

Una manera de hacerlo (y no es la única ofrecida por Powerhouse), es mediante la comparación de clusters que se genera automáticamente con un clic.

La ventana de Estadísticas de los Clusters nos permite ver cómo se distribuyen los valores de cada una de las variables entre los distintos segmentos. En este caso vemos que el monto promedio gastado en cada ticket es distinto en cada segmento. La columna que dice Todos indica cuál es el promedio, el valor mínimo y el máximo de esta variable considerando todos los clientes, en este caso 114,81$. El resto de las columnas indica también los valores promedios, mínimo y máximo pero para cada segmento. Abajo aparecen un pequeño gráfico de la distribución de estas variables.

Es posible hacer análisis similares para otras variables y encontrar el perfil de los clientes de cada segmento para luego tomar algún tipo de acción.

En este proyecto se encontraron muchas diferencias interesantes, por ejemplo una de ellas es que el segmento que deja el márgen bruto más alto también es el que compra pocos productos de indumentaria pero el que más gasta en frutas y verduras.

miércoles, 9 de enero de 2008

¿Cómo medir el rendimiento de un modelo? (Parte II)

En el artículo anterior vimos cómo nos puede ayudar una matriz de confusión en la tarea de evaluar un modelo de score. En el análisis que vimos como ejemplo, asumimos que las equivocaciones y los aciertos tenían el mismo peso tanto para los clientes Activos como los No Activos, pero esto no tiene que ser necesariamente así.

En ciertos casos conviene ponderar los aciertos y errores según la categoría que se está prediciendo. Por ejemplo, equivocarse cuando se predice que un cliente no se irá a la competencia cuando realmente se va, podría tener más graves consecuencias que equivocarse en el caso contrario: se predice que se irá a la competencia pero se quedará. Para tratar estos casos de aciertos y errores ponderados simplemente se puede asignar un costo al error cometido. Por ejemplo, supongamos el siguiente caso:

1. Predecir erróneamente que el cliente se queda (se predice Activo pero el cliente es No Activo), tiene un costo de 5 unidades.
2. Predecir erróneamente que el cliente se va (se predice No Activo pero el cliente es Activo), tiene un costo de 1 unidad.

Considerando la matriz de confusión del artículo anterior




El costo total de esta prueba sería:

Costo total = 1.884 * 5 + 1.651 * 1 = 11.071

Curva Lift

Otra manera de evaluar un modelo es mediante una curva lift.

Para entender este gráfico comencemos con la curva roja que representa un modelo perfecto, o sea, aquel con un 100% de aciertos.

Supongamos que tenemos un modelo perfecto que predice un score 100 para todos los clientes que son No Activos y un score 0 para todos los Activos. Aplicamos el modelo a los datos de prueba y luego ordenamos por el score, de mayor a menor. Tendremos una tabla similar a la siguiente:

La curva perfecta (curva roja) representa el porcentaje de clientes No Activos que van apareciendo a medida que recorremos la tabla ordenada por el score del modelo Perfecto. Vemos que aproximadamente el 8% de los primeros clientes que aparecen (el porcentaje de clientes o casos aparece en el eje horizontal), son todos los clientes No Activos que encontraremos en esta tabla, o sea el 100% (representado con un 1 en el eje vertical). Esto es lógico, ya que el modelo perfecto es capaz de separar perfectamente las dos clases a predecir.

La curva perfecta continúa horizontalmente ya que no hay más clientes No Activos.

La curva del modelo naïve (color azul) se construye con una tabla similar a la anterior pero en donde el score es un número al azar. Una vez ordenada la tabla por este valor aleatorio, se necesitará recorrer toda la tabla para que aparezca el 100% de los clientes No Activos. O sea, esta curva es una línea recta que comienza en 0 y termina 1 (el 100% de los clientes No Activos). En cualquier punto el porcentaje de clientes No Activos será exactamente el mismo que el porcentaje de clientes en ese punto. Por ejemplo, tomando el 40% de clientes habremos seleccionado el 40% de los clientes No Activos.

Si todavía no queda claro qué representa la curva del modelo naïve se puede pensar un ejemplo concreto. Supongamos que tenemos 1.000 clientes y 100 de ellos son No Activos. Si no sabemos nada acerca de cada cliente, ¿cuántos clientes tendremos que tomar para estar seguros que seleccionamos los 100 No Activos? La respuesta es 1.000, o sea el 100% de los clientes. Y si seleccionamos un 40% de los clientes al azar, ¿cuántos clientes No Activos encontraremos? La respuesta es 40, o sea un 40% de los No Activos.

La curva del modelo se encontrará entre estas dos curvas extremas (la curva del modelo perfecto y la curva del modelo naïve). En el gráfico de arriba es la curva verde y nos indica el porcentaje de clientes No Activos que tendremos para cada grupo de clientes seleccionados en base al score del modelo. Por ejemplo, tomando un 20% de clientes (20% en el eje horizontal) obtendremos un 55% (0.55 en el eje vertical) de los clientes No Activos.

Cuanto más se parezcan la curva del modelo con la curva perfecta, mejor será el modelo.

Otra manera de ver esta información es mediante una tabla que muestre los valores de la curva en puntos específicos, por ejemplo en cada decil (cada 10%).


El decil 1, o sea el primer 10% de los clientes ordenados por el score del modelo, contiene el 40% de los clientes No Activos. El Lift que tiene el modelo en este punto se calcula como el cociente entre el porcentaje de clientes No Activos encontrados por el modelo y el que encontraría el modelo naïve, o sea 40%/10% = 4 (el valor de lift mostrado es 3,95 porque los porcentajes mostrados están redondeados).

Todos los ejemplos de estos dos artículos se basaron en un modelo de fuga de clientes o attrition, pero debe tenerse en cuenta que un modelo de score es simplemente un modelo de predicción que a cada predicción le asigna un score. Normalmente cada score tiene asociada una probabilidad de la clase a predecir. Por ejemplo, un score 76 podría significar una probabilidad del 58% de que el cliente se vaya a la competencia, de comprar un determinado producto, de aceptar una determinada oferta, de que el cliente no pague, etc.

lunes, 24 de diciembre de 2007

¿Cómo medir el rendimiento de un modelo? (Parte I)

Una vez que se construye un modelo de predicción se debe medir su rendimiento tanto sobre los datos con los que fue construido como sobre datos nunca vistos. Un buen modelo debería tener rendimientos similares con ambos datos. Si la diferencia es muy grande y a favor de los datos de entrenamiento, es probable que el modelo haya copiado parte del ruido. Para conocer más acerca de estos temas se puede consultar los artículos “¿Qué es el ruido” y “Datos de prueba contaminados”.

En este artículo trataré sobre cómo medir el rendimiento de un modelo de score, en particular para variables dependientes de dos estados, o categorías, por ejemplo, un modelo de score para estimar la probabilidad de fuga de clientes (attrition).

En un modelo de attrition que realicé el año pasado los resultados sobre los datos de prueba se resumen con la siguiente tabla:





Esta tabla, llamada matriz de confusión, es una de las herramientas que se pueden usar para medir el rendimiento de un modelo que predice dos posibles resultados. En este caso los estados en que se encuentran los clientes son:

1. Activos, son aquellos que siguen operando con la empresa
2. No Activos, son los que dejaron de operar con la empresa

Los datos que se usaron para probar el modelo contenían 36.292 clientes en total, de los cuales había 33.417 clientes Activos y 2.875 clientes No Activos, tal como se puede ver en la matriz de confusión. O sea, en esta tabla, las filas representan la variable dependiente o como figura a la izquierda, la Categoría Actual.

La distribución de los estados de la variable dependiente es:

Porcentaje de Activos = 33.417 / 36.292 = 92,08%
Porcentaje de No Activos = 2.875 / 36.292 = 7,92%

Una vez que se aplicó el modelo sobre estos datos, se obtuvieron las predicciones correspondientes. Se predijeron 33.650 clientes como Activos y 2.642 como No Activos.

Con esta tabla podríamos calcular cuántos aciertos tuvo el modelo. Para esto sólo hay que sumar los casos en los que el modelo acertó. O sea, se predijo No Activo y el cliente es No Activo, y se predijo Activo y el cliente es Activo.



O sea el modelo acertó

Aciertos: 991 + 31.766 = 32.757 veces

El porcentaje de aciertos se calcula como la cantidad de aciertos dividido la cantidad total de casos

Porcentaje de aciertos = 32.757 / 36.292 = 90,26%

La pregunta es, ¿es útil esta medición? Antes de contestar esta pregunta vamos a calcular cuánto sería el porcentaje de aciertos de un modelo que sólo responda al azar pero respetando la distribución de la variable dependiente. O sea, un modelo que responda Activo el 92,08% de las veces y No Activo el 7,92% restante de las veces.

Haciendo un poco de cálculos encontramos que este modelo tendría un porcentaje de aciertos de

Aciertos = 7,92% * 2.875 + 92,08% * 33.417 = 30.998

% Aciertos = 30.998 / 36.292 = 85.41%

En principio parece que el primer modelo (el que tiene un acierto de 90.26%) no es mucho mejor que un modelo al azar. Es más, hay casos en que el porcentaje de aciertos de un modelo al azar supera al de un modelo hecho con alguna herramienta de Data Mining. Pero entonces ¿de qué sirve trabajar tanto en un modelo si hacer predicciones al azar podría tener un mayor porcentaje de aciertos?

Una de las diferencias está en las predicciones de la clase o categoría menos representada. O sea, en nuestro ejemplo, en las predicciones de los clientes No Activos. Si comparamos los aciertos de ambos modelos, veremos una gran diferencia:

%Aciertos = Aciertos de No Activos / Total de No Activos predichos

%Aciertos modelo DM = 991 / 2.642 = 37.41%

En el caso de predicciones al azar, se predijeron 7,92% del total de casos, o sea 2.875 = 7,92% * 36.292

%Aciertos modelo al azar = 227 / 2.875 = 7.92%

Ahora se puede apreciar el valor de un modelo realizado con técnicas de Data Mining, ya que es capaz de predecir mucho mejor los clientes No Activos.

En el siguiente artículo seguiré con este tema.

Durante este año que viene me gustaría recibir algunos comentarios acerca de los artículos o los temas tratados. Al no tener feedback no tengo claro si los temas son interesantes o de la profundidad esperada.

Les deseo a todos los lectores del blog que tengan unas Felices Fiestas y un excelente 2008.

Hasta pronto,

Marcelo

jueves, 13 de diciembre de 2007

¿Qué es Data Mining?

El libro “Data Mining Techniques” de M. Berry y G. Linoff comienza con un pequeño ejemplo de cómo el dueño de un local en donde uno de los autores compra vino, conoce sus gustos y es capaz de hacerle buenas recomendaciones.

En este artículo expandiré este ejemplo porque creo que es una buena analogía de lo que busca encontrar cualquier proyecto de Minería de Datos o Data Mining.

Imaginemos un pequeño local de ventas de vinos y especialidades tales como quesos, paté y embutidos, atendido por su dueño, Pedro, desde hace 5 años.

Cada vez que recibe un cliente, Pedro lo conoce lo suficientemente bien como hacerle varias recomendaciones. A Carlos le ofrece un buen Cabernet Sauvignon de una nueva bodega que acaba de recibir y un Provolone Piccante italiano. En cambio a Raúl, que prefiere los vinos blancos, le ofrece un Chardonnay acompañado de un Parmesano, porque otros clientes les han comentado lo bien que se lleva este vino con este queso.

Resumiendo, basado en su experiencia de atender a sus clientes por 5 años, Pedro es capaz de conocer las preferencias de sus clientes tan bien que podría clasificarlos en distintos segmentos. También es capaz de sugerir recomendaciones (predecir que producto llevar) a cada cliente y ofrecer nuevos productos en base a lo que otros han combinado con buenos resultados (cross selling)

Conocer a los clientes lo mejor posible ha sido la estrategia de Pedro para dejar a sus clientes conformes y a la vez incrementar sus ventas. Esto establece una situación ganar-ganar. Ganan los clientes visitando un negocio en donde reciben lo que ellos quieren y gana Pedro manteniendo a sus clientes e incrementando sus ventas. Pero esto es posible porque la cantidad de clientes de Pedro es lo suficientemente pequeña como para conocerlos personalmente.

Muchas empresas que cuentan con miles de clientes no tienen esta posibilidad, aunque no tienen por qué renunciar al uso de una estrategia similar. La diferencia está en el tipo de herramienta usada para conocer las preferencias e inferir recomendaciones. En el caso de Pedro, su herramienta es su cerebro, en el caso de una gran empresa su herramienta deberá ser una computadora.

Pedro guarda la relación de sus clientes con su negocio en su memoria y usa su capacidad de razonar en base a su lógica inductiva y deductiva, para hacer sus recomendaciones.

Una empresa con miles de clientes deberá almacenar su relación con los mismos en una base de datos y deberá usar programas que tengan capacidades inductivas (para encontrar reglas o patrones de comportamiento) y deductivas (para usar estas reglas a fin de hacer recomendaciones).

Esta tecnología que utiliza datos almacenados en sus bases y programas que buscan patrones de comportamientos lleva el nombre de Minería de Datos o Data Mining.

Hay personas a las que cuesta seguir en su línea de razonamiento e incluso en ciertas ocasiones no quedan claras las razones de por qué se toman ciertas decisiones. Hay personas que son capaces de sacar conclusiones rápidamente y otras que les cuesta más. Con los programas de Data Mining pasa lo mismo. Hay programas complicados de usar y otros que son muy simples. Hay algoritmos que dejan claras las razones de sus recomendaciones y otros que son como cajas negras, hay programas que llegan a un resultado en pocos segundos y otros que tardan horas.

Todas las herramientas de Data Mining tienen sus pros y sus contras, pero lo importante es no perder de vista el objetivo principal, así como la tarea principal de Pedro no es analizar a sus clientes, sino venderles lo máximo posible, Data Mining no se trata de analizar datos, se trata de optimizar los negocios, ya sea vendiendo más, ya sea gastando menos.

Una herramienta de Data Mining ideal debería pasar desapercibida. Uno debería gastar el menor tiempo posible preparando datos, y concentrarse en los resultados. Ver el problema desde un punto de vista de negocios y no desde la perspectiva estadística.

La siguiente demostración intenta mostrar que hacer Data Mining no tiene por qué ser complicado.... si se cuenta con la herramienta adecuada.

Demostración online de Data Mining con Powerhouse

jueves, 29 de noviembre de 2007

Más sobre preparación de datos

El último propósito de un proyecto de Data Mining o Minería de Datos es obtener el conocimiento necesario acerca de alguna situación a fin de controlarla o al menos predecir qué sucederá frente a determinadas condiciones. Esto es muy similar a lo que hacemos cada vez que nos enfrentamos a situaciones de la vida diaria. No sólo obtenemos la mayor información posible por medio de nuestra experiencia, sino que la vamos almacenando en nuestra memoria y tratamos de encontrar cómo se relacionan diferentes hechos u objetos. Una vez que conocemos lo suficiente estamos en posición de predecir qué sucederá, y si además somos capaces de modificar las condiciones actuales, podremos actuar para obtener lo que deseamos.

Cuando elaboramos un proyecto de Data Mining, los datos que usamos están en la memoria de una computadora y el motor analítico es un programa o algoritmo capaz de encontrar esas relaciones. Una vez encontradas las mismas, nos permitirán entender los datos que asumimos fueron generados por algún mecanismo y provenientes de algún sistema o situación de interés, por ejemplo la interacción de los clientes con una empresa.

Si la situación de interés fuera simple, quizás no haría falta recurrir a una computadora, pero si se torna compleja o demasiado grande para manejarla en nuestro cerebro, necesitamos alguna herramienta que nos asista, y qué mejor que una computadora. El único requisito es contar con datos que contengan la información necesaria para nuestro propósito.

En Data Mining los datos generalmente están en forma de tabla, en donde cada fila representa el objeto de interés, por ejemplo, un cliente, un producto o un paciente, y cada columna contiene información acerca de algún atributo del objeto. Por ejemplo en el caso de un paciente podría ser la edad, el peso, la presión arterial, etc. Muchas veces los datos vienen en forma transaccional y se necesita un trabajo de ensamblado previo a fin de obtener la tabla mencionada.

Tanto algoritmos de Data Mining como seres humanos recurrimos a un método común para hacer la cantidad de datos manejable: usamos modelos.

Un buen modelo debería capturar las partes más importantes de la situación y dejar de lado los detalles que no hacen al comportamiento. Si lo logra, entonces parte del trabajo ya está hecho. Sólo resta interpretar este modelo (entender las relaciones explícitas en el modelo) y ponerlo a trabajar, ya sea para predecir o para controlar.
Así como existen distintas clases de modelos, también existen diferentes tipos de herramientas para crearlos. Cuando los datos están preparados, es posible utilizar modelos más simples y aún obtener excelentes resultados.

Preparación de variables

Además de decidir qué hacer con los nulos, con los outliers y con datos no balanceados, la preparación de datos implica modificar la distribución de variables numéricas, transformarlas en categóricas y transformar variables categóricas en numéricas si es necesario.

Tratamiento de nulos

El tratamiento de los nulos está tratado en otro artículo, "¿Qué hacer con los Nulos'"

Qué hacer con los outliers

Un outlier es un valor muy alejado de la mayoría de los valores que toma una variable. ¿Es un error? Quizás si, quizás no. Si es posible asegurar que se trata de un error, podría corregirse o en el último de los casos ser tratado como un nulo. Caso contrario habrá que hacer algo con estos valores para que no creen problemas con la herramienta de modelado.

Un método que podría funcionar es acercar los outliers al resto de los valores lo suficiente como para que no traigan problemas en la etapa de modelado, pero no tanto como para que dejen de ser casos extremos. Existe una función que puede mapear una serie de valores en forma lineal en su parte central y logarítmica en sus extremos. Esta es la función logística


En donde Vi es el valor a transformar y Vn es el transformado. Los dos gráficos siguientes muestran el efecto de usar la función logística sobre una serie de valores que contienen dos outliers. Los valores originales están en el gráfico de la izquierda y los transformados a la derecha.

En el gráfico de la derecha se puede notar que los outliers, tanto el valor máximo como el mínimo, se acercaron al resto de los datos.

Balanceo de datos

Más frecuentemente de lo que uno quisiera, la variable a predecir tiene una distribución lo suficientemente desequilibrada como para causarle problemas a la gran mayoría de los algoritmos que generan un modelo de predicción. El caso típico es el siguiente:
Una empresa desea llevar a cabo una campaña de marketing uno a uno acerca de un nuevo producto, pero como cuenta con un presupuesto fijo desea enviar el folleto solamente a aquellos clientes que mayor probabilidad de comprar el producto tengan. Para este fin selecciona una muestra de un pequeño porcentaje de clientes y les envía el folleto. De esta manera obtendrá una base de datos con información sobre sus clientes más una variable con una indicación sobre si el cliente compró o no el producto. Esta será la variable a predecir.

Una vez armado el modelo que estime la probabilidad de compra (podría ser un modelo de score), sólo necesitará aplicarlo sobre el resto de los clientes (aquellos que no fueron contactados en la primer campaña usando la muestra de clientes) y luego seleccionar aquellos con mayor probabilidad.

El problema que aparece en este proyecto es que es normal que los clientes pertenecientes a la muestra que responden afirmativamente durante la campaña sean muy pocos (quizás menos de un 5% o 10%). Entonces la variable a predecir contendrá, por ejemplo, 95% de respuestas negativas y 5% de positivas.

Esta clase de distribución tan desequilibrada hace que muchas herramientas generen un modelo cuya respuesta será siempre No Compra para todos los clientes. La razón es que prediciendo la clase más frecuente (No Compra), el modelo obtiene un alto grado de aciertos. En este caso, obtiene ¡un 95% de aciertos!

¿Qué hacer entonces para solucionar este tema? La práctica común es balancear los datos. Esto significa que se toman todos los clientes que respondieron afirmativamente y luego una cantidad igual y al azar de clientes que respondieron negativamente. De esta manera se obtiene una muestra con una distribución de un 50% de Compra y un 50% de No Compra. Cuando la cantidad de clientes con respuesta positiva es demasiado pequeña, se acostumbra a probar con varias distribuciones para ver cuál es la adecuada (por ejemplo, 40%/60% y 30%/70%).


Si el software usado es Powerhouse, no hace falta balancear los datos. Los artículos ¿Es necesario balancear los datos? y Un ejemplo con datos no balanceados dan más detalles y ejemplos sobre este tema.

Transformación de variables numéricas

Existen dos tipos de transformaciones que pueden aplicarse a las variables numéricas: cambiar su distribución y convertir a categórica.

Cambio de la distribución

Hay veces en que la distribución de los valores de una variable está lejos de ser normal, por ejemplo tiene una larga cola como es el caso de una variable que contenga el ingreso o sueldo de las personas. La mayoría de las personas tienen un sueldo que podría ir desde digamos 500$ hasta 5.000$. Pero existen personas cuyos ingresos son mayores, llegando incluso a valores muy altos, como por ejemplo 50.000$. Si se desea un modelo que pueda predecir la probabilidad de que un cliente compre un determinado artículo, esta variable podría ser útil. Pero su poder de discriminación se verá afectado por su distribución. La diferencia entre dos clientes con ingresos de 1.000$ y 2.000$ parece ser lo suficientemente importante como para que afecte la probabilidad de comprar un producto, pero la herramienta de modelado sólo verá una diferencia del 2% (aproximadamente 1000/50.000) en estos dos valores.

Si en vez de usar la variable tal como está, se aplica la función logaritmo a cada valor, la diferencia entre estos dos valores transformados pasa a ser 15%, mas de 7 veces que el caso anterior. Cualquier herramienta que trate con esta variable transformada tendrá más posibilidades de encontrar una relación con el hecho de que un cliente haya comprado o no un artículo. La función logaritmo expande los valores bajos de una variable y comprime los altos, dejando más al descubierto la relación que podría existir con otra variable. En el gráfico de la izquierda se muestra una relación con variables sin transformar y en el de la derecha la misma relación pero con las variables transformadas.


Hay que considerar que no siempre es posible aplicar un logaritmo ya que la función sólo está definida para valores mayores que cero, y tampoco es siempre la mejor transformación, pero siempre es posible encontrar otras funciones similares (la función logística por ejemplo), o modificar la distribución de la variable con métodos numéricos.

Transformación en categóricas

Otro tipo de transformación posible es convertir la variable numérica en categórica. Se debe determinar cuáles serán los puntos de corte para que a cada rango resultante se le asigne una categoría. Existen dos métodos para encontrar los puntos de corte: supervisado y no supervisado.

Uno de los mejores métodos no supervisados es aquel que asigna a cada categoría una misma cantidad de valores. Para lograrlo se ordena la variable de menor a mayor y luego se encuentran los puntos de corte de acuerdo a la cantidad de categorías que se desean. Por ejemplo, si la variable tiene 1000 valores y se desean 10 categorías, el primer punto de corte se lo ubica en la posición 100 (1000/10) de la variable ordenada. El segundo en la 200, el tercero en la 300, y así sucesivamente.

Por ejemplo, la tabla siguiente asigna 8 categorías a una variable que va desde -10 hasta 100

Estos rangos agrupan la misma cantidad de valores en cada categoría.

Los métodos supervisados necesitan de la variable dependiente para encontrar sus puntos de corte. Uno de los más conocidos es el llamado LIL por sus siglas en inglés Least Information Loss ("Menor Pérdida de Información") y se basa en Teoría de la Información.

Cada vez que se transforma una variable numérica en categórica, se pierde información, ya que valores que antes eran distinguibles por ser diferentes, ahora serán los mismos (por ejemplo, con la tabla anterior los números 13.5, 17 y 28 pasan a ser exactamente iguales, ya que a los tres se les asigna la categoría Cat4). El método LIL trata de encontrar cuáles son los puntos de corte para que la información perdida sea mínima posible. Powerhouse tiene disponible varios métodos de binning y se usa por default el método LIL.

Transformación de variables categóricas

Los datos que integran cada fila de una tabla tienen una estructura. Los valores de cada variable están más o menos relacionados y es esta relación la que debe preservarse cada vez que se aplica algún tipo de transformación en las variables. Cuando es necesario asignar un valor numérico a variables del tipo categórico, es una práctica común hacerlo en forma arbitraria pero sin advertir que se está corriendo el riesgo de destruir la estructura interna de los datos.

La altura y el peso son ejemplos de variables que mantienen una relación entre si. Supongamos que el peso viene dado en kilogramos como una variable numérica y la altura como una variable categórica tal como se muestra en la siguiente tabla

Una manera de asignar valores numéricos a la variable altura sin tratar de preservar la relación entre estas dos variables es por orden alfabético:



El gráfico de la izquierda muestra cómo queda la relación entre estas dos variables usando la asignación numérica arbitraria dada en la tabla de arriba y el gráfico de la derecha muestra la misma relación pero usando un método de asignación numérica que no destruya la estructura.



La relación entre estas dos variables es más simple en el gráfico de la derecha (que podría considerarse lineal) que en el de la izquierda (que es definitivamente no lineal). En este caso, para obtener la tabla de asignaciones numéricas que preservaran la relación simplemente se obtuvo el promedio de pesos para cada categoría de la variable altura y luego se normalizó de 0 a 1. El resultado es el siguiente


Conclusiones

Estos son algunos de los métodos recomendados para transformar datos. Esta es una tarea que puede llevar mucho tiempo, de hecho se estima que podría consumir el 70% del tiempo total de un proyecto de Data Mining, pero las ventajas son enormes.

Una vez que los datos han sido preparados las relaciones que contienen quedan mejor expuestas, facilitando de esta manera el trabajo que tiene que hacer la herramienta que vaya a crear el modelo.

Esto a su vez tiene una consecuencia muy importante: como las relaciones quedaron al descubierto, el riesgo de sobre-entrenamiento se minimiza. Además, herramientas tan simples como una regresión lineal podrían generar un modelo excelente.

Powerhouse utiliza parte de esta metodología para preparar los datos automáticamente y evitar tener que hacerlo manualmente.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Cómo ensamblar datos transaccionales

La semana pasada recibí una consulta de un analista de una empresa de telefonía celular que está llevando adelante un proyecto para predecir las líneas que deberían participar en una campaña de marketing.

Éste, como muchos proyectos, utiliza una base histórica transaccional que debe ser ensamblada en un formato apropiado para que cualquier herramienta de Data Mining pueda trabajar con ella. La consulta fue acerca de cómo ensamblar los datos.

Es muy difícil dar una respuesta simple y completa, ya que depende de cada caso en particular, pero existen varias sugerencias que podrían ayudar:

1. Definir cuál será el objeto de estudio

Es imprescindible que tengamos en claro cuál será el objeto a focalizar. Por ejemplo, supongamos que estamos analizando datos provenientes de una línea de POS (Point Of Sale) de supermercados. ¿Qué deseamos analizar? ¿Productos? ¿Tickets? ¿Clientes?

La tabla final deberá contener una fila por cada objeto. Por ejemplo, si el objeto es el cliente entonces cada fila se referirá a un cliente y no existirán dos filas que se refieran al mismo cliente.

2. Definir la variable a predecir

Tener claro el objeto de estudio no implica que se conozca la variable a predecir (OP). De hecho, en algunos casos, definir la OP es un tema crucial para el éxito del proyecto. Por ejemplo, si el proyecto es acerca de clientes (el objeto de estudio es el cliente) y se desea obtener un modelo de score para predecir la probabilidad de cesación de pagos, primero habrá que definir qué significa cesación de pagos. ¿Un cliente que no paga sus cuotas por un período de 2 meses debe considerarse moroso? ¿O deben pasar 3 meses?

En el caso de predecir riesgo de fuga de clientes (attrition) es similar. ¿Cuántos meses de inactividad debo tomar para considerar que perdí el cliente? ¿Qué significa inactividad?

3. Fijar tiempo histórico, presente y futuro

Cuando se trabaja con datos transaccionales existe una línea de tiempo que hay que considerar. Cuando se arma un modelo, uno conoce el pasado, el presente y el futuro. Cuando el modelo se pone en producción, sólo se conocerá el pasado y el presente.

Definimos el tiempo presente como cualquier punto en la línea de tiempo, aunque dependiendo de dónde lo ubicamos, existirá o no el tiempo pasado o futuro.

El tiempo pasado es el período que está antes (temporalmente) que el presente. Normalmente un modelo tiene en cuenta sólo unos meses de tiempo pasado. Por ejemplo, se podría definir como tiempo pasado los 12 meses anteriores al tiempo presente.

En muchos casos es útil definir varios presentes (y por lo tanto, varios tiempos pasados). Un ejemplo aclarará este tema.

Supongamos que deseamos armar un modelo de riesgo crediticio y la base de datos contiene información acerca de cada transacción que realizó cada cliente durante los últimos 24 meses. El siguiente gráfico representa algunos clientes durante estos 24 meses de historia. Como asumimos que la base de datos histórica es nueva (recién armada), ponemos la marca HOY a las transacciones más recientes, y por supuesto no tenemos datos del futuro.

Las flechas azules indican clientes que nunca entraron en mora. Las rojas indican clientes morosos. Existirán clientes que comenzaron su crédito hace 24 meses y aún continúan sin ser morosos (flechas azules que van desde el comienzo hasta HOY). Otros clientes que tomaron sus créditos hace menos de 24 meses y aún continúan sin ser morosos (azules que no empiezan desde el comienzo pero llegan hasta HOY). Finalmente clientes que alguna vez se convirtieron en morosos. Empiezan en cualquier momento (como los azules), pero normalmente no llegan hasta HOY porque dejaron de pagar sus cuotas en la fecha a la que llega la flecha roja. O sea, la flecha roja indica el último mes en que el cliente pagó su cuota.

Para el caso de los clientes morosos el tiempo presente será el punto en que es declarado moroso, o sea donde llega la flecha roja. Como cada cliente moroso deja de pagar en cualquier momento dentro de los 24 meses de historia, entonces tendremos distintos tiempos presentes para estos clientes.

Con respecto a los clientes que nunca entraron en mora, si bien por simplicidad se podría tomar siempre los datos desde la última fecha (HOY), es conveniente que se tomen puntos al azar en toda la historia para obtener mayor representatividad.

La primera flecha roja no parece contener tiempo pasado suficiente, así que este cliente podría dejarse de lado.

Las flechas azules, representando clientes vigentes, tienen sus tiempos presentes tomados al azar.

4. Agregar variables acerca de atributos del objeto de estudio

Este tipo de variables se refieren a diferentes atributos que el objeto de estudio tenía en el tiempo histórico. En el caso de clientes se podrían tomar variables demográficas, ratios (por ejemplo, valor de la cuota con respecto al sueldo), etc.. En caso de productos las variables podrían ser diferentes características, clase de producto, precios relativos, etc.

5. Agregar variables de comportamiento

Estas variables deben ser calculadas para el tiempo pasado. Normalmente se usan promedios, tendencias, variabilidad, máximos, mínimos, etc. Muchas veces es conveniente calcular distintas variables considerando diferentes períodos. Por ejemplo, si el tiempo histórico es de 12 meses, se podrían generar variables promedio de 3, 6 y 12 meses.

Finalmente, existen dos puntos importantes a considerar:

  1. Verificar que la variable OP (la variable dependiente) se refiera al tiempo futuro y no se solape con el pasado.
  2. Verificar que las variables IP (variables independientes) no utilicen información que no estará disponible cuando el modelo se ponga en producción

La tabla final contendrá tantas filas como objetos de análisis existen y tantas columnas como variables del objeto. Ya que normalmente la cantidad de variables que contendrá la tabla es muy grande (normalmente más de 100), habrá que seleccionar aquellas con mayor información acerca de la OP antes de hacer el modelo.

En caso de usar Powerhouse, la selección de variables puede dar una pista importante si se violaron alguno de los dos puntos anteriores. ¿Cómo darse cuenta? Simple, si aparece una primera variable con enorme cantidad de información acerca de la OP (por ejemplo, un 70%) es probable que esta variable esté usando información que no estará disponible cuando el modelo esté en producción o que el período usado para calcular la OP se solape con el pasado.